Porque ya no se puede soñar

La noche eterniza el momento en que recuerdas, incuba rostros y figuras que, al amanecer, quebrarán la realidad que te rodea.

La cotidianeidad nos corrompe y el único modo de salir de ella es trabajar por recordar; nunca olvidar el pasado para pisar firme en el presente, concientizar que estamos en un sitio prestado y que respiramos aire contaminado, ajeno, construir el futuro basados en el segundo que se aproxima, amenazante.

Tarea ardua abrazar al desencanto, volverlo parte de tu vida y, cuando haya perdido su utilidad, desecharlo, borrar con un paño las huellas digitales que se hallan plasmadas en la piel, en la tinta, en el papel que, nunca olvidarán un rostro sonriente, firme, pleno.

lunes, 22 de junio de 2009

De los periodicazos en la cultura: guerra prosódica

Hace no mucho tiempo en un diario de publicación regular de la Ciudad de México, Milenio, apareció un artículo que escandalizó a escritores y jurados de algunos premios nacionales; acto (casi) seguido, la bola de nieve tomó magnitudes colosales y llegó la esperada respuesta que diera consuelo a los sencillos lectores (y jueces) de aquél libro difamado en el primer artículo. Pero la cosa no para ahí, el osado crítico aventuró a responder de nuevo y "esclarecer" las sombras que quedaron en su primera exposición. La historia aún no termina, pero esperemos que sea pronto.

La historia es que Javier Sicilia gana el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2009 por su poemario Tríptico del desierto. En un artículo del diario Milenio, Evodio Escalante (crítico literario con una extensa trayectoria), expresa su molestia al "descubrir" que muchos de los versos de Sicilia son paráfrasis de poetas como Rilke, Eliot, Celan, etc. Esto molesta en demasía a Sicilia y a los jueces, así, el autor premiado responde (por ahí también hay una nota de uno de los jueces). Escalante hace una réplica del comunicado de Sicilia y da por "terminada" la discusión.

Después de leer atentamente los argumentos de unos y otros (incluyendo a los de círculo de poesía que también metieron su cuchara) pensé escribir un post al respecto. Primero, les dejo los links para que puedan conocer un poco más, pero les platico que no es necesario ya que no me meteré en el chisme, intentaré, en la medida de lo posible, hablar solamente de conceptos. Si leen los artículos, por favor, no se sientan aludidos si le van a E. o a S., claro que podemos discutir, pero no pienso agarrarme a cubetazos.

El orden de lectura es:

1) Artículo de Evodio Escalante

2) Respuesta de Javier Sicilia

3) Respuesta de Evodio Escalante a Javier Sicilia

Como apéndice está la "charla" entre E. y un tal Jorge Mendoza y la petición de disculpa de parte de uno de los jueces calificadores del dicho premio.

Entonces ya saben, con o sin conocimiento de artículos espero que podamos discutir:

**


De críticos y poetas, entre otras cosas.


El territorio literario se presenta como infinito, ya sea para el extraño, ya sea para el habitante; es regular, entonces, que el lector común se pierda en esta colosal torre de Babel que es la literatura. Ese tal "lector común" es el beneficiario absoluto de lo que Alfonso Reyes denominaría "la experiencia literaria", por supuesto, en el nivel más hedonista de lo expuesto en tan famosas páginas; son el crítico y el poeta quienes deben padecer (o al menos intentarlo) los niveles siguientes: la exégesis y la iluminación.

El lector común no es un personaje que necesariamente preste atención a cada detalle de la obra que tiene por delante, su tarea, si es que tiene alguna, es absorber la información expuesta, apreciar el contenido estético de la obra y adueñarse de ambos para, con un poco de reflexión, desarrollar conocimiento útil respecto a su contexto. Por consiguiente, asumimos que la tarea del crítico y del poeta es ser en extremo cuidadosos con cada signo de puntuación, cada letra, cada palabra, cada frase, cada párrafo y cada silencio en las obras que tengan su atención en el momento de estudio; mas la tarea no termina ahí, contrarios al lector común, estos dos personajes deben, sí, absorber la obra y desarrollar conocimiento del que se adueñarán, pero el verdadero valor de su trabajo es la capacidad para exponer lo que de una obra comprendan cabalmente. En el caso del crítico, la finalidad de dicha exposición es, antes que todo, poder acercar el conocimiento adquirido (o desarrollado) a las personas que no les sea posible llegar a él (por cualesquiera que sean las circunstancias), así, se fomenta el debate, la discusión, el diálogo y la apertura del grupo de poder que significa (políticamente) la cultura en algunos (o muchos) países, del mismo modo se amplía el horizonte mental-cultural de aquel lector que tiene la oportunidad de acercarse al crítico eficiente. El caso del poeta representa el mismo esfuerzo, aunque los resultados se observen en un campo más subjetivo (lo que no lo demerita en absoluto); el poeta se encarga de comprender, con una mirada por demás sensible, las palabras de otros poetas, quienes le sugieren y aconsejan algunos métodos para tener resultados exitosos en su ardua labor, la cual es transmitir a conciencia y con empatía el embellecimiento del lenguaje, el compromiso estético (propio y de la obra que estudia), fenómenos que trazan la vereda a un objetivo certero: enaltecer el espíritu del hombre.

Podremos entonces apuntar lo siguiente:

1) El lector tiene todo el derecho a desconocer el(los) por qué(s) de una obra, no es menester que conozca el contexto en que se escribe, la corriente de pensamiento a la que pertenece, mucho menos saber manipular las herramientas retóricas-literarias que se necesitan para explicar un texto. Su única tarea es avanzar, con ritmo individual, en la mejora de sí mismo, tanto en el nivel intelectual como en el espiritual. Pienso que en la lectura también hay niveles de dificultad, los cuales dependen de la complejidad de una obra y de la preparación-interés de dicho lector; no creo que haya una sola persona que se inicie en la lectura (sin hablar de edad) con textos de Proust, Goethe, Homero o de Joyce, y los entienda por completo en la primera revisión, sin embargo, no dudo que puedan percibir la belleza intrínseca a éstos y disfrutarla sin remordimientos.

2) El poeta forjó un carácter enaltecido basado en su educación, en su empeño y en las conversaciones con otros poetas. Es tanto su derecho como su deber fortalecer las bases metafísicas que unen cuerpo con alma; su única arma para lograrlo es el lenguaje. Si el poeta pretende educar, dictar, mandar, oprimir o sesgar la visión del hombre, está errando su camino; en cambio, si intenta seducir al lector, es sutil, valiente, apasionado, certero y artífice de propuestas sustanciales para el enfrentamiento del hombre ante el mundo, entonces se convertirá en un verdadero poeta.

3) Es absoluta obligación del crítico conocer las particularidades del poeta y las generalidades del lector; con entusiasmo y una poderosa astucia intelectual debe ser capaz de unir estos universos que, en primer plano, parecen tan distantes. Para alcanzar este objetivo tiene dos opciones: puede observar la obra, recoger lo que le parezca útil, desmoronar las palabras para rebajar su complejidad y, así, acercarlas al lector; puede también observar al que ingenuo se regocija cálidamente en una obra, comprenderlo y trabajar con entrega para enaltecerle, éste me parece que es el camino. El crítico, entonces, debe enseñar con la más absoluta humildad, sin ser un hipócrita, debe ser ejemplo y motivo de los lectores incipientes así como guía imprescindible de los lectores que ya han recorrido algunas páginas; sin embargo, no debe violar la sustancia de toda materia que requiera estudio: el aprendizaje. "La ciencia vive venciendo errores, no declarando verdades".

P.D.

Ofrezco, antes de cualquier malentendido, una disculpa a los actores que impulsaron esta nota, debido a que ahora sí expresaré mi opinión personal al respecto, ojo, es una opinión personal, y nada más.

Estimado Evodio (porque de verdad lo estimo y usted debe saberlo):

Como parte de la comunidad de críticos en formación, debo expresarle mi sincero agradecimiento por su artículo "Sicilia y la apropiación como recurso poético", ya que, en estos tiempos en los que discriminar la información se ha vuelto una tarea muy castigada, alguien debe levantar la voz, ya sea para denunciar abusos, ya sea para anunciar desacuerdos. Quiero que sepa que esto es extensivo para toda su trayectoria, no sólo para este episodio; honestamente creo que la siguiente generación de críticos (es decir, nosotros) debemos seguir, en parte, su ejemplo, proponer discusiones, debates, polémicas, etc., esto con la única intención de generar temas, propagar recursos (artísticos) y generar diálogo entre la sociedad para enriquecer la esfera cultural tan pobre en nuestro país. Sin embargo, creo que el tono de su crítica es elevado, pudo haber expresado el mismo contenido sin una entonación tan agresiva, como bien dijo Barthes "Para ser subversiva, la crítica no necesita juzgar: le basta hablar del lenguaje, en vez de servirse de él".

Javier Sicilia:

Honestamente señor, no conozco su obra, y mi morbo no es tan grande como para acercarme a ella por un Premio Nacional y una discusión en un diario; aun así, con todo el desconocimiento de causa (y los derechos de lector que dicho desconocimiento me confiere) quiero expresarle mi tristeza por su arrogante postura. No sé si es culpable de lo que se le acusa, es más, no me atañe que esto no es un juzgado, pero sí debo decir, en honor al sentido común, que su postura en el artículo "Respuesta a un pequeño Burgués" es no sólo grosera y absurda sino que, además, padece de lo mismo que acusa: insinuaciones sin sentido. Si le "insinuaron" que era un plagiario, o si usted insinuó que los jueces eran unos "ignorantes" (tal como está en su artículo) ¿a mí que más me da? Lo que es importante recalcar es que insinuar que usted está a la altura de Rilke, de Eliot, de Celan, de Pound, etc., eso me parece un insulto al sentido común y a la "Tradición" (con mayúscula, como usted dice). Pero el agravio más importante que comete contra los lectores (y, como decía Neruda en Oda a la crítica, "la gente sencilla") es el siguiente fragmento de su artículo: "Evidenciarlo con cursivas y notas a pie de página habría sido no sólo redundante, sino suponer, como tú lo haces, que el lector es imbécil y que por lo tanto hay que darle de manera digerida lo que a la Tradición, con mayúscula, le pertenece". Señor Sicilia, no estoy preparado para estar en acuerdo con usted, el fin de la poesía es el hombre y no viceversa, así que discúlpeme y disculpe a los "imbéciles" lectores que no notamos su "obvio" juego intertextual -que, creo, no debe ser un eje en la creación, costumbre bastante común en nuestro pobre país-; y perdón si no le llamo Poeta.

"No es que el poema les caiga del cielo, ni al poeta ni al lector, como algo redondo, servido en bandeja. Es como un diálogo, y nuestra relación con el poema debe, como un diálogo, producir sentido participando en él. A los poetas de hoy, que a menudo recurren a lo autobiográfico, se les podría decir que, en la palabra poética, la autobiografía sólo tiene sentido si todos nosotros contamos en ella, si todos somos contados por ella. Sólo entonces podremos acompañarlo".

Hans-Georg Gadamer.
Poema y diálogo.


Atentamente y muy a la orden:

Un lector a disgusto y en desacuerdo parcial con ambos.

"Hay quioscos que explotan la dramaticidad de la rompiente.
Sirvientas cluecas. Sifones irascibles, con extracto de mar. Rocas con pechos algosos de marinero y corazones pintados de esgrimista. Bandadas de gaviotas, que fingen el vuelo de un pedazo
blanco de papel.

¡Y ante todo está el mar!"

Oliverio Girondo
"Croquis en la arena" en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tan necesaria como la poesía es la depuración de todo lo que pretende entrar a la conciencia del hombre. Es un buen aliciente que un crítico con una trayectoría tan productiva y honesta sirva de ejemplo al defender el quehacer literario. Bien por ti que has elejido el buen camino (jaja).

Alfredo Mecott dijo...

orale creo pasare mas seguido por aki me kede impresionado, creo no se mucho de lecturas