Porque ya no se puede soñar

La noche eterniza el momento en que recuerdas, incuba rostros y figuras que, al amanecer, quebrarán la realidad que te rodea.

La cotidianeidad nos corrompe y el único modo de salir de ella es trabajar por recordar; nunca olvidar el pasado para pisar firme en el presente, concientizar que estamos en un sitio prestado y que respiramos aire contaminado, ajeno, construir el futuro basados en el segundo que se aproxima, amenazante.

Tarea ardua abrazar al desencanto, volverlo parte de tu vida y, cuando haya perdido su utilidad, desecharlo, borrar con un paño las huellas digitales que se hallan plasmadas en la piel, en la tinta, en el papel que, nunca olvidarán un rostro sonriente, firme, pleno.

domingo, 19 de agosto de 2007

Un planeta llamado ficción

Qué tal banda, en el fin de semana descuide el blog pero ps el Jueves se hizo lo de DA PUB y después vino la fiesta, con el pollo (incluidos jm y miguel), con el tec(incluyendo al brucken y al chino) y con el monstruito que, aveces, adopta forma de luna.

Bueno pues, recuerdan el dialogo que deje quí el miercoles -el que yo opinaba que era mejor que se quedara en silencio-?? Pues Mike (cuantos migueles, damn), mi primo, decidió que ni madres, que nada de silencio, las cosas o se cuentan o no, entonces le propuse que se escribiera algo basado en la plática esa y ps aquí lo tenemos, al final resultó un frankenstein pq le metimos mano ambos pero quedó más a su estilo y eso em gusta (siguele dando chavo) y bueno, se los presentó por acá. Es sólo el primer capítulo, parece que le quiere dar más entonces adelante.

Saludos y nos vemos por aqui, no olviden escuchar y comentar DA PUB

GRACIAS A LA BANDA VAN 500 VISITAS YA!!!!!!!!!!!!!!!!

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CAPÍTULO 1

Eran ya las once de la noche con quince minutos, la hora que habían acordado. El enorme edificio que alguna vez se usó como fábrica de algún producto difícil de recordar se encontraba completamente sólo; era de esperarse, puesto que había sido abandonado hacía ya más de doce años. No quedaba ahí nada más que ratas, ratones y una que otra alimaña. Repentinamente, la única puerta que daba al exterior se abrió de golpe. Una figura alta y delgada proyectó una larga sombra contra el sucio piso del almacén, cerró la puerta tras de sí después de haber echado un vistazo al lugar, y su opaca silueta desapareció. Aquél hombre se encontró con que la soledad seguía reinando en el lugar, y que el silencio sólo era roto por el crujir de las tablas bajo sus zapatos.

Se paseó por el enorme lugar, sintiendo el peso de la Beretta que llevaba en su cinto y preguntándose si sería lo correcto. Caminaba casi a ciegas; le era muy complicado distinguir cualquier objeto ya que las ventanas estaban cubiertas con tablas y solamente uno que otro rayo de luna conseguía filtrarse por las rendijas y agujeros que delataban la edad de la madera. Hacía ya varios años que la corriente eléctrica no corría por la construcción, pero, a decir verdad, todo esto no importaba…el hombre que acababa de entrar sólo estaba pensando en lo que podría suceder esa noche si su invitada aparecía…

Esperó cerca de quince minutos. No había señales de ella; extraño para una persona que estaba acostumbrada a la puntualidad; más si se trataba de algo importante. Comenzaba a desesperarse y a pensar que tal vez no vendría…pero decidió encender un cigarrillo y esperar otro poco…sólo otro poco.

Cinco minutos más de espera, y la soledad seguía inundando el lugar. Era tiempo de partir, llegar a casa y tratar de contactarla otro día; difícil, pero valdría la pena intentarlo.
Se encaminó hacia la puerta por la que había entrado, deseando que, al abrirla, ella se encontrara allí. La abrió, pero a sabiendas de que era imposible. Y, como en este tipo de situaciones, no hubo ninguna sorpresa. Salió sin encontrar nada, excepto por el frío aire que le golpeaba la cara y le provocaba punzadas.

Caminó, sumido profundamente en sus pensamientos, por el desierto callejón hacia la calle, poco transitada debido a la hora…y justo antes de salir de él, una voz a su espalda le habló en tono sombrío y lo sorprendió la sensación de un arma pegada a su espalda.

-Hola…
-No digas mi nombre, por favor-, la cortó el hombre rápidamente, antes de que pudiera decir algo más.

Se quedaron en silencio durante un momento. Quizás, su mente recordaba escenas de su vida juntos mientras pensaban qué decir. Entonces el hombre comenzó a voltearse lentamente, pero ella no disparó…al parecer quería verlo de frente…rápidamente el hombre sacó la Beretta de su funda y le apuntó. Se miraron fijamente, primero a los ojos, y luego un rápido vistazo al resto del cuerpo. Terminaron mirando de forma desafiante y previsora el cañón del otro, cada uno en su sitio hasta que alguno se atrevió a hablar.

-Entonces es grave...
-Sí-¿En que te puedo ayudar? ¿Qué puedo hacer por ti?
-Nada, no vine a pedir nada; si te llamé es sólo para despedirme, y si quieres, para decir la verdad acerca de todo lo que pasó, quiero terminar en paz.
-...no hay nada que aclarar, te perdoné hace mucho y cualquier cosa sucedida después de eso no me importa.
-Pues yo no te perdoné nada, te mentí, sobretodo te guardé rencor
-Entonces ¿me seguiste amando?
-No dije eso, pero contestando tu pregunta: no, nunca te amé; lo pudiste confundir con compasión, acaso con deseo, con atenciones, cortesía, lo que quieras, nunca amor.
-No te creo, tal vez si jamás gritaras, si no me hubieras engañado...
-¡Que no te engañé! ¿Cuándo lo entenderás?
-Cuando entiendas que yo no te engañé
-Es diferente: yo lo vi, a ti te lo contaron. (Entonces ¿por qué la mentira cambia de intensidad?)
-Si no me amaras no me molestarías con estupideces
-No te amo porque no te perdoné-Si no me amaras no tendrías nada que perdonar
-Basta, te odio y no se diga más
-¿A qué viniste?
-Busco matarte antes de morir
-Aquí estoy, dispara
-Soñé contigo al menos una vez al mes, lágrimas una vez a la semana, te regale un pensamiento por día...
-Espera ¿Es eso de algún poema malo que escribiste? Los conozco, crees que son muy buenos, diciendo que son malos buscas impresionar a quie...
-¡Qué estupidez! A veces la verdad es ridícula, lo cual no significa que quiera o me guste decirlo, pero no quiero perder más el tiempo contigo, adiós.
-Hasta que me digas que me amas.-Ya me harte y quiero que te vayas…

Se miraron otro instante, como a sabiendas de que sería la última vez que uno de los dos viera al otro con vida.

-Adiós-, dijeron los dos al unísono.

Un atronador disparo resonó en el callejón, provocando que los vecinos despertaran y se asomaran a sus ventanas para saber qué pasaba. Sólo pudieron distinguir una figura envuelta en una gabardina negra saliendo del callejón, dejando atrás un cuerpo inerte, con una herida de bala en la cabeza y una pistola yaciendo al lado de su mano… el mango aún cálido se contagiaba de la noche y se enfriaba de prisa… al igual que el cuerpo.

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Y a ti, quien está leyendo esto y sabe que el viaje está por comenzar, sólo puedo regalarte una canción; dicen que las palabras son un buen regalo, no sé si sea cierto, pero a falta de mayor elegancia, es lo que por ahora tengo para dar.

A quien no le guste lo cursí meloso y mamón, pues no lo lea que no es para ustedes jajjajajajaj (No es cierto banda, pero sí está que se escurre). Bueno, un saludo y nos vemos la próxima

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Te regalo, a ciegas, un poema,
Un momento de incertidumbre, de ilusión,
Te regalo, a ciegas, una flor enferma,
Un pensamiento, un instante de transición.

Recuerdo tu rostro y no lo recuerdo,
Se escapa a mi mente esa dulce sonrisa,
Y yo que sé, si en tu voz me pierdo,
Me vuelvo viento de mar, calida brisa
Que busca y recorre el momento que me otorgas,
Que entrega tributo a la noche que acaricias
Con tu suave elemento, materia y razón,
Con mi poca cordura, que se vistió de canción.

Y al final resulta que sí tengo cosas que decir,
Que no desperdicio mi cruel pensamiento,
Que mando a tus oídos preguntas sin fin,
Que lo único que busco es robarte el aliento,
Que esta página ya embarrada de tinta,
Llena de ideas inmaduras que buscan libertad,
Sea una azul pincelada, viva y errante,
Que te llene los ojos de curiosa inmensidad.

Y pienso y envuelvo en quinientas razones
Lo que he de decir cuando al frente te vea,
Y no encuentro ni dos fieles palabras
Que en silencio escuches, para que yo tu sonrisa vea.

Y mi regalo se acaba por que su existencia es corta,
A ciegas nació y es tiempo de morir,
Espero su muerte no sea en total vano,
Espero que al menos te vea sonreír,
Aprecie tus labios, tus ojos, tus gestos,
Pienses por un sólo…tan solo, segundo, al menos en mí,
Y leyendo de nuevo te enteres que esta dulce historia, si quieres, no tiene fin.

3 comentarios:

Mr.Kennedy "Criatura cuasihumanoide insapiente" dijo...

esta bn chingon tu poema we. No ma, yo tmbn voy a publikrlo n mi blog, ahi pa q se conozca mas no??? jajajajaja kmara, ahi nos vemos, y espero el 4o Da Pub

Daniela... dijo...

una historia sin fin, un amor sin razón, un ideal sin ideas, con preguntas y sueños... espero sea pura ficción y si no es así bienvenido al mundo de los fantasmas del dolor, aquellos que atormentan el alma de varios bloggeros.. cómo siempre un gusto , pero y donde quedo el mau más acá... la china que nos gusta más lacia, adiosin....

La Patata dijo...

Wow, ya me entere de tu amorio, Mau y te deseo lo mejor. Mariana es super especial y sabe lambadear como pocas. La mejor de la suerte!