Porque ya no se puede soñar

La noche eterniza el momento en que recuerdas, incuba rostros y figuras que, al amanecer, quebrarán la realidad que te rodea.

La cotidianeidad nos corrompe y el único modo de salir de ella es trabajar por recordar; nunca olvidar el pasado para pisar firme en el presente, concientizar que estamos en un sitio prestado y que respiramos aire contaminado, ajeno, construir el futuro basados en el segundo que se aproxima, amenazante.

Tarea ardua abrazar al desencanto, volverlo parte de tu vida y, cuando haya perdido su utilidad, desecharlo, borrar con un paño las huellas digitales que se hallan plasmadas en la piel, en la tinta, en el papel que, nunca olvidarán un rostro sonriente, firme, pleno.

jueves, 8 de enero de 2009

Respuesta al silencio

No se trata sólo de crear, se trata de mantener esos mundos, habitarlos, hacerlos acogedores, cálidos, limpios de aquello que nos corrompe el espíritu. El hombre en su eterna búsqueda de sentido, sufre por lo que ha dejado en el camino y a veces se alegra de pensar en lo que llegará en el futuro, pero de cualquier modo ambas caras de la moneda son ficticias, inmateriales, y el único modo de sujetarlas, para bien o para mal, es con la palabra; ese sistema terrible de comunicación que nos obliga a coger la ficcion y volverla asequible. Quien dice que el hubiera no existe está equivocado, el hubiera sí existe, y existe en la ausencia, y para existir en la ausencia se necesita a la palabra. Y la ausencia a veces es lo mas doloroso de la existencia.



Update: solicito complices.

1 comentario:

La Sibila de las sílabas sibilantes dijo...

"Quien dice que el hubiera no existe está equivocado, el hubiera sí existe, y existe en la ausencia, y para existir en la ausencia se necesita a la palabra. Y la ausencia a veces es lo mas doloroso de la existencia"

Ese párrafo me dejó, por mucho tiempo, temblando.

Sí, la ausencia es muchas veces lo más doloroso, lo más seco, lo más terrible.

Pero, radicalmente, crear y habitar un mundo inmaterial nos hace vivirlo. (¿Eso, no sería, en todo caso, una presencia, vàlgame la redundancia, de todo lo ausente, en la vida?)

El año pasado -suena muy lejana esta frase, pero estamos estrenando año- tuve la oportunidad de ir a Peña de Bernal, y una de las cosas que más recuerdo era la frecuente figura de El Quijote en las artesanias. Y me decía que no toda la gente había leído el libro, pero eso no importaba para que el Quijote viviera entre ellos, entre "nosotros"
Su silueta triste vagaba siempre que pudieramos recordarla. Y la recordamos porque ya es parte no de un libro, sino de un imaginario...
...y para fijar las cosas -las imágenes, los sonidos- también debemos usar las palabras.

¿Recuerdas Memento? un poco a eso también me refería con "crear mundos". El poder creador del ser humano es tan grande, que puede vivir de sus creaciones...a veces eso es lo último y lo único que le queda.

Y puede fabricarse una vida y una percepción de sí mismo, y puede editar del mundo "de afuera" para seguir construyendo y construyéndose.

"Coger la ficción y volverla asequible"

A veces, sólo a veces, me da miedo la línea que divide esta "ficción" de lo "real"...

Pero esa es otra historia.

P.S. Tenga a bien revisar el mail que acabo de enviarle.