Porque ya no se puede soñar

La noche eterniza el momento en que recuerdas, incuba rostros y figuras que, al amanecer, quebrarán la realidad que te rodea.

La cotidianeidad nos corrompe y el único modo de salir de ella es trabajar por recordar; nunca olvidar el pasado para pisar firme en el presente, concientizar que estamos en un sitio prestado y que respiramos aire contaminado, ajeno, construir el futuro basados en el segundo que se aproxima, amenazante.

Tarea ardua abrazar al desencanto, volverlo parte de tu vida y, cuando haya perdido su utilidad, desecharlo, borrar con un paño las huellas digitales que se hallan plasmadas en la piel, en la tinta, en el papel que, nunca olvidarán un rostro sonriente, firme, pleno.

miércoles, 30 de enero de 2008

Tiempo

Pensé lo que me dijiste, sobre eso de que los amigos, bueno, se llaman de vez en cuando, van a beber un café, al cine, a un museo, lo que sea con tal de compartir sus mundos a pesar de que sean, en gran medida, tan distantes. Coincidió (¿coincidencia?) que dejé plantado a dos grupos de amigos, ambos entrañables, ambos que me han dado demasiado, más de lo que puedo pedir, si cancelé las citas (de fea forma o no) bueno, también tiene una razón, no quiero justificarme ya que últimamente en este mundo tan cotidiano dar razones equivale a disculparse o a dar excusas, pero quiero exponer algunas situaciones que no permiten al hombre atender su vida, la importante.

Las actividades comunes suelen ocupar no sólo nuestro tiempo activo ni nuestras horas nalga sino que llenan nuestra cabeza, las obligaciones están en la almohada, en la regadera, vamos hasta en el pinche retrete, y entre lo que se piensa y lo que se hace pues poco tiempo queda para recordar los asuntos vitales de este rato de existencia que nos tocó; a eso hay que agregar que bueno, uno tiene ideas todo el tiempo, buenas, malas, estúpidas, brillantes, y el pequeño espacio de tiempo que nos dejaba libre la tarea cotidiana se lo come el ocio intelectual. Imagina ahora que entre las obligaciones, el ocio intelectual, la rutina, bueno, esto se vuelve una inercia terrible, es más terrible cuando no tienes ni tiempo para sentirte solo o triste o para sentir lo que sea, cuando lo único que quieres hacer es llegar a tu casa a descansar, quedarte dormido mientras medio ves una pelicula y medio cenas, y es aún más terrible cuando tienes un pequeño espacio libre y te das cuenta que o no concuerda con la agenda de los demás o es tu culpa que “ahorita no puedan”, pero, también lo dijiste, hay gente siempre ahí, que te conoce, que te soporta, que te quiere, que no le importa si sus mundos coincidan, porque cuando coincidan la pasarán igual de bien que si se ven una hora o un minuto, una vez a la semana o al año, gente que aunque esté de verdad lejos sabes que está a tu lado, no es que uno los descuide es que sabes que están ahí, que conocen tu paranoico modo de vivir y que han aprendido a llevar eso, así como tú has aprendido a aguantar sus borracheras, sus gritos, su horrible música, su desagradable pareja, sus secretos más sucios y perversos, su maravillosa costumbre de echarte la culpa de algo que hicieron ellos, su manía de pensar sólo en dinero, su manía de preferir no pensar, sus irremediables ganas de solucionar el mundo con una botella y una canción, o de destruirlo con la neurosis anticipada de la que son presa, en fin, su paranoico modo de vivir.

Quisiera seguir pero tengo que trabajar y después hacer tarea, sólo quería decir que, aunque no lo creas, aquí estoy y quizá no tenga tiempo para ir al cine o para echar un trago, mucho menos para ir a bailar o a uno de esos lugares que te gusta ir, pero no dudes que si un día en la madrugada no puedes dormir porque llevas una piedrita en la mente, o si cualquier día a cualquier hora tienes una emergencia, o simplemente si un día tienes ganas de llorar y no sabes la razón, sólo descuelga el teléfono y dime “necesito tu ayuda” y ahí estaré, sin importar si el mundo está girando pa´l otro lado ahí estaré, intentando arreglar tus problemas o queriéndole romper la madre a quien te tiene con esa cara de gordita de chicharrón a medio cocer, quizá no tenga tiempo para ir a una fiesta contigo, quizá no esté de humor para ver esas películas que no disfruto tanto como tú, pero aun así, recuerda que en la vida hay cosas importantes, pero también hay prioridades.

6 comentarios:

Sandra Becerril dijo...

Claro, hay prioridades y hay ocasiones en que no podemos estar con todos los que quisiéramos... es cuestión de saber elegir...

besos!

K. dijo...

Pos' que te digo, cuando llegamos a la etapa de la vida en donde nuestras decisiones no son completamente nuestras (en relación al manejo del tiempo) la cosa se complica más...

Hay banda que no entiende que el cariño no se mide en la frecuencia, sino en la presencia que tan bien documentas.

Cuando esa persona te necesite para algo trascendental en su vida harás lo necesario para estar ahí...

Para el reventón cuando no se puede no se puede, pero el cariño no se pierde por no estar, porque al final si la última vez que nos vimos nos apreciamos y nada ha pasado en el inter para cambiarlo porque no podemos seguir apreciándonos de la misma manera a pesar de la ausencia física..

Es un rollo complicado pero te entiendo... me pasa lo mismo, soy muy malo para procurar a mis amistades, pero el día que necesiten algo espero sepan que siempre estaré ahí para apoyarlos y sino es que no me conocen tan bien como yo lo creía.

Mariana :) dijo...

Concuerdo con algo de lo que dices tu y también K.

Pero el trato es importante, qué digo! importantísimo!

A veces el estar ahí es todo lo que necesita el otro...

Y pues bueno, hay que tratar de darse tiempo para la gente que de verdad vale la pena, ¿o tu qué crees?

Mariana :) dijo...

Ps- Miss u!

Ginger dijo...

Uhmm pues de que hay prioridades, pues hay prioridades, pero siempre tenemos que pensar muy bien lo que decisimos y sobre todo, tomar las consecuencias de nuestros actos! mucha suerte y te mando muchos besos y abrazos!

Nostálgica Anónima dijo...

A veces lo urgente no tiene tregua y se come el tiempo para lo importante...

Pero que bueno es saber que hay alguien del otro lado del auricular, cuando te pesa algo en el pecho...

Abrazos y saludos varios.