Porque ya no se puede soñar

La noche eterniza el momento en que recuerdas, incuba rostros y figuras que, al amanecer, quebrarán la realidad que te rodea.

La cotidianeidad nos corrompe y el único modo de salir de ella es trabajar por recordar; nunca olvidar el pasado para pisar firme en el presente, concientizar que estamos en un sitio prestado y que respiramos aire contaminado, ajeno, construir el futuro basados en el segundo que se aproxima, amenazante.

Tarea ardua abrazar al desencanto, volverlo parte de tu vida y, cuando haya perdido su utilidad, desecharlo, borrar con un paño las huellas digitales que se hallan plasmadas en la piel, en la tinta, en el papel que, nunca olvidarán un rostro sonriente, firme, pleno.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Nostalgia por aquellos días malos

Ya no sé si recuerdo, ya no sé si quiero recordar, sólo quisiera contar historias, reales, ficticias ¿Qué sé yo? ¿Por qué ser tan arrogante y pensar que lo que hago lo he inventado? Quizá en algún sitio de este -o de otro- planeta alguien lo vivió y de una u otra forma llego hasta esta pantalla, pero bueno, supongo que eso no importa, prefiero pensar que pronto llegaré a un estado de coma en el que se me permita soñar con aquellas cosas que nunca he querido tener.

Mejor dejaré que hoy el mundo se destruya como prefiera, con besos o con gritos, de esos que quiebran las ventanas y eternizan los momentos.

Aquí algo que hice hace tiempo, me guta mucho pero si metanle sus zapes para dejar de ver al hijo prodigo como el vagabundo que es.


Busco en el armario un zapato izquierdo
negro, una mezclilla que cubra mis verdes piernas
olvidadas, quince minutos
para rezar a un dios que no conozco.

Sé que necesitas encontrar en el armario
un suspiro que te vuelva el aliento,
una crema para borrar las arrugas
y el tacón rojo, derecho, retirado.

Buscamos en el armario nuestra personalidad,
nuestra alma encajonada, neutra al clima,
mientras el segundero va en reversa
y el diablo regatea minucias con la letra.

Volteas de pronto al escritorio desolado,
lo compadeces al tiempo que admite
su error cardinal, temeraria brújula
que carga en sus hombros la posición
geográfica, culpable de la ignorancia
en seis cuadros, dos hemisferios.

¡Mientras recuestas la nuca en la almohada,
el hilo carmesí te besa y recorre,
te agota y exalta la culpa,
plegaria sentimental, remedo romántico!

Te invito a traicionarme, me invitas
a minimizar tu valor, la ausencia
nos separa, mas el vituperio nos enreda
en la cama, en el altar, en la Tierra, en la tumba.

Te he olvidado falsamente, últimas líneas
al aprecio subestimado, primera lágrima
a la alegría, también falsa, obscura,
igual que el olvido, aletargada, pero alegre.

Una lengua decimonónica se traba al nombrarse,
trabalenguas, adivinanza de saliva
cristalina, espesa, radical e inteligente
ante el murciélago que irrumpe la habitación.

La puerta se abre al compás de ventana,
agitado segundo, esperado reflejo;
Te ves proyectado en sexo contrario, cambio
de género, sonrisa a primera vista,
instante en que el aliento vuelve a casa.



Quiero enseñarte a pecar intensamente,
producirte el dolor de separarte a una verdad
desconocida a la virtud, no quiero hablarte
sobre música y literatura, prefiero robar,
secuestrar y entregar tu cuerpo a la decisión.

Enfrenta que no hablo de un "tú" ni de "mí",
no estoy buscando, ni ofreciendo un "para ti",
tengo un baúl lleno de vacíos, abierto
a la clausura y enterrado en la habitación.

Busqué y busqué, crecí dentro de un cajón,
revolví mis prendas invisibles, de fábulas,
de mitos, prendas de seda y algodón,
tan mortales como yo, tan tristes.

Cierro la puerta del armario, levanto
bajo, ladeo la vista, me he resignado
a no encontrar una llave, he confundido
mi reflejo, acepto el error y comienzo
a morir de forma lenta, dentro del armario.

6 comentarios:

Cicuta drinker dijo...

Válgame dios!

basta de incertidumbre!

alejandro dijo...

Nostalgia del porvenir también, los armarios del tiempo, solícitos de fé... y nosotros tan aquí...tan ahora, tan presentes.

Gracias por añadirme a sus referencias. Un saludo

Mariana :) dijo...

"Nostalgia por los días malos", o debería ser acaso por los buenos, esperanza por el porvenir y alegría por el presente...

Cicuta drinker dijo...

La nostlagia es algo que acotumbro.
La melancolía que se la lleva la chingada.
un abrazo mi Mau, espero que bebamos unas maltas allá en tierras caribeñas.

Monstruo amorfo errante dijo...

La incertidumbre no cesa, es el motor del mundo, ya nos vamos por un par de tragos a merida, ojala q todo sea como debe ser.



Tan presentes, tan aqui, como el tiempo nos mantiene abrazados a la arena... gracias a ti

Nostalgia por los días malos, por que nos acechan en los buenos, porque nos amenazan por las tardes y nos despiertan por las nochges, no hay nostalgia por los dias buenos ya que esos son ahora, el porvenir nos alcanza y la alegria esta de la mano con los angeles

rafael muñoz-gonzález dijo...

no pude evitar tropezar en la mueca de nostalgica, tan de vagancia, del título del post. Mucho o poco, compartimos, veces más, veces menos. Pero durante algún tiempo, pudieramos decir que fueron tiempos, no tan buenos. Si acaso, malos. Pero es curioso como también embrujan. Sabré de eso ahora que estoy tan lejos. Es un poco como dice Sabina cuando habla de Chabela Vargas. A veces nos da gusto reir de nostalgía por los llantos que ya nos abandonaron. Se quedaron como incertidumbres compartidas en las que el consuelo que nos queda es admitir, que poco uno sabía, y que mucho uno soñaba. Lo mejos de eso es que fue compartido con la banda.