Porque ya no se puede soñar

La noche eterniza el momento en que recuerdas, incuba rostros y figuras que, al amanecer, quebrarán la realidad que te rodea.

La cotidianeidad nos corrompe y el único modo de salir de ella es trabajar por recordar; nunca olvidar el pasado para pisar firme en el presente, concientizar que estamos en un sitio prestado y que respiramos aire contaminado, ajeno, construir el futuro basados en el segundo que se aproxima, amenazante.

Tarea ardua abrazar al desencanto, volverlo parte de tu vida y, cuando haya perdido su utilidad, desecharlo, borrar con un paño las huellas digitales que se hallan plasmadas en la piel, en la tinta, en el papel que, nunca olvidarán un rostro sonriente, firme, pleno.

miércoles, 27 de agosto de 2008

¿Cuál es el poder real de la palabra?

La palabra no es sólo parte de un complejo entramado de un código lingüístico, tampoco, me parece, es la manera más práctica de representar el pensamiento, ni siquiera la simple receta aprendida durante años para comunicarnos con un semejante. La palabra es, en su inicio, un concepto que representa la ausencia: la “Palabra” es un signo que significa al estrato lingüístico, que le da presencia y la dota de valor como el inicio de comunicación (humana); pero la “Palabra” también desaparece en sí misma: la palabra “casa” no es una construcción, es la ausencia de lo físico, no es una casa, es el signo lingüístico que comprendeos como “casa”. Con este ejemplo del dr. Evodio Escalante continúo.

En la Biblia dice “Y el verbo se hizo carne”, esta afirmación dota de un carácter primordial a la Palabra, misma que está antes, incluso, que la presencia; primero la ausencia, la denominación, el signo, después la presencia, lo denominado, lo significado. Dentro de la misma tradición metafísica, el rezo es hacer presente a Dios, es traerlo, a partir de la Palabra, al plano físico, a un espacio en el cual todos los sentidos lo puedan percibir, no está su cuerpo mas está en la Palabra.

En este sentido, la magia (buena, mala, brujería blanca o negra, magia literaria, magia “real”, etc.) está potenciada también por la palabra, si no me equivoco (y si es así díganme) todas las tradiciones relacionadas con la magia posibilitan esta práctica siguiendo un esquema similar al siguiente: productor (mago, hechicero, el que transporta el poder de la palabra); la Palabra (el poder transmitido a través de un código lingüístico pero que afecta el plano metafísico); el objeto (receptáculo del poder que está en el plano metafísico de la palabra y que transporta el productor); el receptor (quien le dará significado y presencia a la Palabra contenida en el objeto).

La Palabra es, entonces, un elemento que hace presente la ausencia y ausente la presencia, el poder de la Palabra es crear o destruir ya sea mitos, ya sea realidades…



Muere la flor primera,
marchita la primer alma,
tierra infértil le pudre,
abordaje del tiempo le mata.

Vuela última lágrima,
encoge pueril pecho,
universo condensa en palabra,
palabra diluye en cuerpo.

Muerte del arte, de libro,
de texto y autor,
lugar sin velas:
libro a escribirse hoy.

Rodar por un valle de humo,
fuego añejo,
viento,
sí,
no.

Es,
comprender,
reproducir en esta escena
complejo objetivo íntimo insaciable.

Creer en espejo de tinta,
creer en negro disperso,
creer que cubre,
creer que crea.

Condensar en explosión
de conocimiento líquido,
en el cerebro de qué,
que ya viaja a su éxodo.

Llegar al palacio mítico,
corromper el nido sagrado,
encontrar el encierro anhelado,
y entonces, guardar silencio.

3 comentarios:

Mait' dijo...

"A pen is more powerful than a sword"

Anónima Nostálgica dijo...

El caminante tampoco trae, de la ladera de la sierra
al valle, un puñado de tierra, indecible para todos, sino
una palabra ganada, pura: genciana amarilla
y azul...

Rilke

P.S. Gracias por el video =) Je, usaré bloqueador solar, pero haré otras cosas "sin importancia" también. Un abrazo

PlaY Me dijo...

Hola nos ha gustado mucho tu sitio, espero visites el nuestro
saludos
espero sigamos cinstruyendo nuestra creatividad latina