Gracias, no espero que recuerdes la fecha exacta, sé que con trabajo te acuerdas en que día te casaste, pero eso no aminora en nada la sensación de gratitud que tengo cuando te leo.
Yo también estoy seguro que pronto, si no en esta vida será en la siguiente, tendremos otra época de oro como la que fue hace ya algunos años, cuando compartíamos absolutamente cada gramo de vida que teníamos en el cuerpo, cuando ir por un cigarro era tan importante como salvarle la vida al amigo que muere poco a poco; espero que el ciclo se repita, un grupo de estúpidos incoherentes que querían conquistar al mundo y, por un corto tiempo, lo lograron.
Las nuevas experiencias a veces apestan, no digo que no las deseé en mi vida, pero en ocasiones una nueva oportunidad no significa un cambio positivo, cuando hay una oportunidad de construir es porque algo se ha destruido, y cuando lo que se destruyó fue excelente vienen épocas obscuras, de incertidumbre, de soledad y desolación.
No te escribo con más frecuencia porque no piense en ti, ni porque no quiera, siempre hay un tiempo para escribirle a tus buenos amigos, creo que el verdadero motivo de mi silencio es porque no me quiero escuchar, no quiero leerme, no quiero pensar en cómo es mi vida ahora, quisiera que todo pasará veloz hasta mejores tiempos, que no tuviera que pensar en lo malo que ha sido este año ni en lo espantoso que serán los venideros ni en todo lo que he perdido a cambio de nada... sí, por eso no te he escrito antes.
No pienses nunca más que dejo de pensar en ti, cada vez que necesito alguien con quien hablar, alguien con quien detenerme a contemplar el pasto, alguien que celebre mis tonterías o simplemente que se calle pero que esté al lado, todo ese tiempo pienso en ti, la vida por acá es difícil y ya no sé que más te puedo decir, supongo que tu vida tampoco es sencilla y bueno, cada quien tiene sus problemas, pero el mundo pintaba otra cara cuando estabamos acompañandonos en la cercanía.
Me da gusto saber que ya me haces famoso por esos lugares inhospitos y que aún recuerdas mis aficiones así como recuerdo las tuyas, pero hoy quería ser más egoísta y hablar de mí y de las cosas que he perdido, de las cuales no he recuperado una sola; sin embargo, regreso al punto inicial, no quiero pensar, quiero seguir en este vórtice espantoso de trabajo-comida-trabajo en el que me he abandonado para no pensar mucho, creo que no tengo nada que decir mas que gracias y bueno, ojalá que todo esté bien por allá, me gustaría saber cómo está tu amada, cómo va el hogar, los procesos burócraticos de vivir en otro lado, la nueva familia, los nuevos amigos y todo eso. Ojalá pudieras escribir de nuevo para contarme las maravillosas cosas que seguro has hecho por allá.
Te mando un abrazo y recuerda que te extraño.
MH a NG